
Mi propósito en esta vida es ser el motor de mi propia prosperidad. Yo no nací para seguirle las reglas a nadie, sino para mandar sobre mi propio capital.
Mi éxito no se trata de llevar una contabilidad aburrida en un papel; mi éxito es que yo reconozco mi rol. He aprendido con el tiempo que el mundo se mueve para el que sabe mirar, y yo veo lo que otros no ven.
Mi clave es esta: Yo mantengo una sola inquietud en la cabeza y es cómo hacer que el dinero entre y se mueva. Dominó dos frentes: la compra y venta para el movimiento rápido, y la siembra regular para asegurar que la cosecha nunca se acabe.
Yo no trabajo por un sueldo, yo trabajo por mi visión. Mi propósito es tener la libertad de decir: 'Yo sé cómo hacer que la plata trabaje para mí'. Mientras yo tenga mi capacidad de análisis clara, yo soy el que regula mi destino y el que decide qué tan grande va a ser mi imperio.










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